sábado, 12 de noviembre de 2011

Noches perfectas de besos despierta



"Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente"

Rayuela, capítulo 7 - Julio Cortázar. 


Me mira. Me pone nerviosa, pero de esos nervios tiernos, esos que te dan a los 16. Me acomodo el pelo, me corro el flequillo de los ojos así puedo ver su expresión cuando me mira.
Los ojos se encuentran, y se da una guerra entre las miradas, pero ninguno de los dos es buen perdedor, entonces nos mantenemos así, observándonos. Y ahí es cuando todo se detiene.
El mundo deja de girar, no hay mas ruidos, no hay luz, no hay oscuridad. No hay nada. Todo pasa a ser nosotros, y él me encanta así y sin varita. Él es magia.
Se me cae de nuevo el flequillo en los ojos y se termina el hechizo.
Me agarra de la mano. Seguimos caminando. El silencio queda roto en una carcajada cómplice, en un "te quiero" de esos que mienten, porque "te quiero" no alcanza.
Mi noche perfecta no necesita más que eso, y algún helado, algún chocolate que le de un poco de gusto al momento. Y algunos besos de esos que le dan sabor al recuerdo.
Seguimos caminando, hasta que llega ese momento en el que creo en el fin del mundo: lo vivo en el último beso. La vida deja de pasar, hasta que otra vez lo encuentro en ese pasaje donde un abrazo nuevo me espera, donde me siento viva, donde el amor me da revancha, y me gana en mi desafío de su inexistencia.
Empieza de nuevo el ritual con el pelo, pero seguro es distinto al de otra noche, porque cada momento que él me regala es único. Y empieza otro día de amor en la Tierra. En esa que en nuestras horas, ocupamos solo nosotros dos. Y aunque el final esté escrito y leído, nada nos puede hacer dejar de disfrutar el libro, letra a letra.

viernes, 28 de octubre de 2011

Me afecta.



No tiene ningún sentido pero me repito la frase: no me afecta. Como si la voz de mi consciente pudiera pasarlo a mi inconsciente y hacerla real.
No puedo.
Me afecta. Por primera vez, me afecta.y mucho.


No me asombra tanto si lo pienso. Hay cosas, situaciones, que no se eligen: tocan, pasan, llegan. 
Pero que no me asombre no quiere decir que no me sorprenda.


Terca, testaruda, extremista. Mirando la revolución a mi alrededor, en mi interior. Replanteando como no cambiar los paradigmas pero tratar de interpretarlos de otro modo. No se puede. Me niego al cambio y por ahora, voy ganándome a mi misma en esa batalla. Pero... ¿y si no la gano?


El miedo no fue mi mejor consejero, pero si fue mi superhéroe, el que tanto tiempo me mantuvo a salvo. 
Tal y como en un cómic de Marvel, el villano pudo birlar al enmascarado ese que me tiene enmascarada.
Y tal como en aquellos famosos libros que leí a los 10, me toca "Elegir mi propia aventura":
-Si quiere que gane el superhéroe continúe hasta el final del libro que es su vida, conociéndolo: morir ilesa pero sin emociones.
-Si elige darle lugar de juego al villano, abra en una página al azar, no hay forma de saber cómo sigue la historia.
-Si prefiere rendirse y que el villano sea triunfador, sepa que va a llegar al final con el corazón roto, pero lleno.


Y ahora? 










Ajam...

No esperes irte de acá con una sonrisa o con nuevos conocimientos. Esto es catarsis, es indirectas, es directas y es yo.




Gracias MX por ayudarme a expresar mejor la idea...