"La belleza de la condición humana esta en la magia de que la gente es capaz de hacer cualquier cosa cuando existe un rumbo. Cuando no hay rumbo, no somos capaces de hacer nada".
Bur.
Conocer. Confiar. Respetar. Querer. Dialogar.
Hay un ciclo que a veces no se cumple, o el orden de sus factores se altera y se termina cagando todo.
La impotencia de la charla que no puede ser diálogo, porque sin entendimiento el diálogo no existe.
Dice Peter Senge que para poder dialogar, hay que suspender los modelos mentales.
A veces uno arrastra de relación en relación, cualquiera sea el género o estilo de la misma, los fantasmas de relaciones anteriores que se perdieron en el tiempo, o de otras paralelas que funcionan de tal o cual manera. Prejuzgamos a una persona, según lo que conocemos de otra. Eso serían los modelos mentales a los que este buen hombre le ha dedicado páginas enteras (con palabras técnicas que no se parecen ni un poco a lo que dije) de un libro que se estudia en las carreras de negocio que si uno tiene la fortuna de leer, se da cuenta que sirve para todos los ámbitos de la vida.
Los hombres se quejan de que "todas las minas están locas, y no se las puede entender". Las mujeres se quejan de que "todos los hombres son iguales". Dejénse de joder todos ya. Nadie es igual a nadie, lo que pasa es que no nos tomamos el tiempo de ver cuán diferentes son las personas entre sí, y lo que termina siendo igual es el trato que les damos, teniendo obviamente los mismos resultados a repetición en las reacciones que provocamos. Porque en todos los órdenes de la vida, dijo alguien muy inteligente que no me acuerdo quién era: "si querés resultados distintos, tenés que cambiar el método". Ahora, si yo cambio el método pero la otra parte no, es al gas absoluto.
Hoy escribo con bronca, dicen que no me enojo nunca y es verdad. Evito enojarme con todo lo que pueda hacer a tales fines, porque cuando no lo puedo evitar me desborda. La ira se me sale por los poros, y hasta llego a enfermarme físicamente. Me rompe la bronca. Y me lo merezco, porque si me rompe, es porque la bronca finalmente es conmigo misma.
Me hinché soberanamente las pelotas de no encontrar la foma de expresarme correctamente, porque no puedo ser una incomprendida del mundo: el mensaje tiene que estar mal enviado.
No quiero a mucha gente, pero cuando quiero es con ganas. Me sigo equivocando en creerme correspondida, quizás por creer demasiado en la palabras cuando hay cosas que te las tienen que demostrar en un abrazo silencioso.
Me rindo, no apuesto ni juego más. No me enseñaron a perder y evidentemente no sé la táctica para ganar.
Hasta acá llegan todas mis relaciones interpersonales. Me quedo con la tele, la computadora o lo que sea imposible de generar sentimientos. Donde si uno pone el mensaje mal te lo corrije. Que se repara con un servicio técnico o se puede reemplazar con otro igual, y que finalmente, no espera de uno mas que la contemplación. Y si quiero una opinión google o algún canal de documentales, seguro me la puede dar.
Necesito que el mundo se vaya bien a la concha de su hermana. Y si el mundo no se va, entonces me voy yo.
Alguna vez me tocaba no salirme con la mía y quedarme ya sin fuerzas ni para discutir, no?