sábado, 25 de junio de 2011

Alfonsina sabía



Tú me quieres alba,



Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.

Alfonsina Storni




Antes de leer esto, como no quiero ser hipócrita les dejo un pensamiento que quizás se comprenda mejor con el siguiente texto:
"El amor no se sube a la cama, si me vas a coger, cogeme fuerte"
by @BastaMae

Leía un blog por ahí que hablaba sobre ese tema de que las mujeres pueden tener sexo sin amor, que de hecho lo tienen. Y sin correr riesgo a enamorarse. Y de repente, en este mundo que vivimos, donde todos tenemos a la mano tantos métodos para expresarnos de la manera más pública posible, me di cuenta de algo muy particular: las mujeres se están mostrando demasiado ávidas de sexo, pensando que la pose de femme fatal les va a garantizar candidatos a rolete, cuando en realidad ellos huyen despavoridos ante la posibilidad de tener lo mismo que pueden tener tantos otros sin hacer el mínimo esfuerzo. Y entonces empezamos a escuchar la clásica queja de "ya no hay hombres", "mi dildo es mi única compañía", "necesito sexo pero no hay candidatos" y todas las formas de queja femenina que se les pueda ocurrir. Esas que las mujeres hacen en papel de superadas, de revolcadora fatal buscando la atención de ese hombre súper interesante que ante estas exclamaciones hace oídos sordos. Y ni voy a hablar de la hipocresía de toda esta pancarta feminista, porque, y estoy segura de que las que me estén leyendo en este momento van a coincidir conmigo aunque no lo digan en voz alta, cuando el tipo es interesante, querés que te llame de nuevo.
Cuando lo único que querés es sexo, el adjetivo que le colocás a la víctima que tenés en la mira no pasa de un "se parte en 20" o "tiene pinta de que me rompe toda".
Entonces, trato de recapitular y de ordenar estas ideas que se me vinieron de golpe, inspiradas en mi buena amiga Efecto Clara:
Lo triste no es que no entiendan que podemos tener sexo y nada mas, lo triste son esos hombres que no pueden vivirlo de esa forma. Y que se enamoran del primer par de piernas que se abre ante ellos y si además razona, ni les cuento.
Igual creo yo, el papel de la ternura, de la dulzura y de la vulnerabilidad femenina es lo que conquista, amén de que quizás sea solo el papel que ejercemos en el juego de seducción. Hoy está muy de moda, igualar a mujeres y hombres en todos los ámbitos. Yo creo que algunas formas deben guardarse. Obviamente somos tan carne y hueso como ellos, pero el hecho de poder jugar al sexo débil nos genera muchos mas y mejores encuentros que mostrarnos tan putas como ellos. Lo importante es serlo, para que no nos hiera en nada, pero no parecerlo. Nos guste o no, la batalla que un hombre no nos gana nunca, es la de nuestras lágrimas, así sean de cocodrilo. Entonces, es cuando esta liberación que parecía garantizar orgasmos femeninos por doquier, se vuelve en contra.
Sí, ya sé, puedo parecer machista, y seguramente también lo sea. Pero para mí, la mejor manera de obtener lo que estamos buscando no es igualarnos a nuestro objeto de deseo. Nosotras queremos un hombre, y ellos quieren una dama. Es así, no le demos mas vueltas. Sus quejas sobre la falta de iniciativa del hombre así como todas sus muestras públicas de orgullo por como pueden chuparla o no, es lo que las está llenando de nostalgia de cuando si tenían algo que chupar.
No garpa la puta chicas, hay que empezar a asumirlo, hay que empezar a aceptar que las reglas están impuestas hace siglos, y nos gusten o no, en este caso, cuanto mas nos atengamos a ellas, mas nos aseguramos el éxito.
Cómo decía mi abuela, que para mi era santa y por algo para mi abuelo también: prostituta en privado y una dama en público.
Al fin y al cabo, pintarse a sí mismas como una devoradora sexual, genera miedo: nadie quiere perder su miembro viril.
Sí, es verdad, la fácil coge mas, pero peor. Las putas, están sobrevaloradas. Y no se olviden que después quieren ser tratadas como personas, lo que resulta incoherente, cuando ustedes mismas, nosotras mismas, nos mostramos como objetos.
No soy Sor Teresa, tuve algunas noches de sexo porque sí, y me las gané haciéndole creer a mis partenaires, que me iba a enamorar perdidamente.
Y si bien no busco un novio y no busco amor, porque simplemente soy incapaz de retribuir compromisos y esas cosas que una pareja trae... Busco que me respeten. Puedo hacer chistes, puedo chichonear, pero de seguro, al hombre que yo quiera meter en mi cama, le voy a decir que solamente quiero poder mirarlo bajo la luz de la luna y saben que? Da los mejores resultados. Después de todo, si aunque no lo demuestre, no quiero que me llame al otro día, tengo un identificador de llamadas que me advierte, o puedo dar mal el número de teléfono, o simplemente y desde la comodidad del sillón del living, decirle que estoy manejando. Al fin y al cabo, el nunca se enteró de mi trampa para hacerlo caer, no tiene por qué enterarse de mis métodos para ayudarlo a salir airoso.
Acá no está faltando inciativa masculina, sobra de la femenina. Y después de todo... de oferta se compra cuando a uno no le da el cuero para algo mejor.


viernes, 20 de mayo de 2011

Mi héroe en su tumba.


"... en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo mismo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir "no parece la misma persona", no obstante tener los mismos huesos y la misma materia que un segundo antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alma se retira del cuerpo..."

Sobre Héroes y Tumbas - Ernesto Sábato

En mi casa cuando yo digo que tengo un presentimiento, los teléfonos se ponen en rojo. Se desatan llamadas y llamadas a todas las personas que puedan conocer para saber si están bien y para advertirles: María Evita tiene un presentimiento... Me tildan de bruja quizás o de perceptiva. Nadie cree en ese tipo de cosas, pero nadie deja de discar números telefónicos de forma frenética. Calculo que debe tener que ver con algo que pasó cierta vez...
Yo estaba cumpliendo horario en la primer clínica en la que trabajé. Al almuerzo, esa sensación de "aire en la panza", "nervios" o como sea que lo bautice en el momento en que se presenta me invadió de forma violenta, pero muy violenta. Llamé a mi casa, preguntando si estaba todo en orden, mi abuelo era grande ya y me preocupaba tener alertas de algún tipo sobre él. La voz del otro lado, la de mi hermana, me decía que me quedara tranquila, que no pasaba nada de nada.
Me dispuse a quedarme unas horas mas. Era principio de mes, tenía que auditar todas las historias clínicas de cuanta persona hubiera pasado por Clínica Pirulo y verificar que los médicos hubieran cumplido su trabajo de manera correcta.
Siendo las 19.00 hs suena mi interno, que obviamente no atendí. A esa hora o se equivocaban, o me estaban por hinchar las pelotas.
Mi compañero atendió "por las la dudas" y empalideció: tras un "este llamado lo querés atender" tomé el tubo y escucho la voz de mi hermana entre llantos: mi papá estaba en coma.
Así y sin cambiarme, sin agarrar siquiera la cartera y con la plata que tenía en el bolsillo del ambo verde, salí a tomar el primer taxi que pasara. Previa escala en casa, buscando a mi hermana, llegué al Hospital Argerich. Curioso: allí no había nadie que hiciera mi trabajo... nadie controlaba que los médicos hicieran correctamente el suyo.
El parte era desalentador. Por supuesto, no me dejaron entrar a ver a mi papá. Las puertas de la unidad coronaria, estaban cerradas a cualquier visita, incluso las ajenas. Salió un médico a hablarnos, y pude divisar la panza de mi viejo, esa donde me dormí tantas siestas...
Nos dijo que había que esperar... Mi tía lloraba. Y yo la consolaba con la típica frase: "tranquila, que yerba mala nunca muere."
A las 22.00 HS me mandaron a mi casa, a sacarme el uniforme, y los zapatos, que había manchado con chocolate caliente.
En 5 minutos voló la ropa y tenía otra muda puesta, el "aire en la panza" me sacaba aire de los pulmones, no podía respirar. No me quedaba otra que recurrir al inhalador de budesonide, que de casualidad había venido en un bolsillo.
Suena el teléfono mientras me ato los cordones de mis topper blancas. (a los 20, usaba topper de lona siempre). El mensaje era claro: "corré que hay un parte nuevo".
LLegué al hospital y no necesité escuchar a nadie darme la noticia: desde la planta baja, oía un llanto, el de mi hermana.
Me dijeron alguna vez que presto mucha atención a la gente que amo, que probablemente sea eso lo que me alerta tanto cuando algo les está pasando.
Al otro día, me encontré eligiendo que cruz ponerle a la tapa que iba a cerrar mi vínculo físico con mi papá para siempre y al día siguiente, cuando ya la tierra engullía la última imagen... el inhalador se me cayo del bolsillo, y no lo necesité nunca mas.
No lamento ninguna de las dos pérdidas: soy feliz de no tener asma, y la otra... todavía no la asumo.
Soy mala para los duelos, los pierdo a todos.
Hay días en que lo llamaría por teléfono y caigo en la cuenta de que es demasiada larga la distancia para telecom. 
Tiendo a sentir que me acompaña todo el tiempo, quizás por eso es que no pueda asumir que ya no está.
Pero algunas veces, como hoy, pago por su abrazo. 
Algunas  noches pagaría por tener media hora de asma...

Ajam...

No esperes irte de acá con una sonrisa o con nuevos conocimientos. Esto es catarsis, es indirectas, es directas y es yo.




Gracias MX por ayudarme a expresar mejor la idea...